lunes, 10 de noviembre de 2014

VAN LLEGANDO LOS ACHAQUES

Van llegando los achaques
y el corazón me pesa,
mas no ha flecha que atraviesa,
y este pecho mate.
Dolores da ya esta cabeza,
por pensar en necedades,
y escuchar las tonterías
de un puñado de patanes.
Mis talones, se resienten,
por pasos tan lentos dar,
y por dar con tanta piedra,
un humilde caminar.
Mis muñecas, se lesionan,
una vez sí, otra también,
por ofrecer la mano siempre
a quien jamás ha hecho el bien.
Los ojos, me duelen,
de ver tanta maldad,
a veces lloran, o duermen,
u optan por no mirar.
Me afectan, mis rodillas,
del peso de aguantar,
del peso de la vida,
que no me deja en paz.
Me duelen los lumbares,
por intentar levantar,
el mundo, que aún hundido,
se cansa de esperar.
Mas, que duela, hoy en día,
y mañana, mucho más,
que no dejaré nunca
de vengar la crueldad.
Que me claven mil puñales,
de acero, o de cristal,
poco a poco, con mi sangre,
la hierba renacerá.
Y el día que me muera,
y yo vea oscuridad,
cruzará el cielo, la luz que ciega,
la de una estrella fugaz.


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