Qué hay en mí,
que ni siquiera es mío,
que obtuve por defecto
y que al contrario de hacerme perfecto,
me hace persona extraña.
Que puedo sentir y no ver,
que puedo experimentar sin ser,
y que su fuerza puede con la maña.
Que llevo conmigo a los sitios,
que sale sin permiso,
que habla con un chico...
Pero ¡cuidado!
ya que él verá amiga,
no amigo.
Con quien duermo cada noche,
el que en su turno respira,
y con quien hablo.
Con los que no puedo hablar,
no entienden,
no les culpo,
ni me extraño.
Quiere tiempo, decidirse, comprobar,
pero hasta cuándo,
y después más problemas,
más mentiras, más engaños.
Sin saber ni cómo ya,
han ido pasando años,
pero algo en mí caduca
y no sé cómo ni cuando.
Mientras espero, éste grita,
me reclama y lo espanto.
En el espejo, lo veo,
no quiero mirar más,
lo camuflo en el reflejo.
Me visto de otra cosa,
al público me exhibo,
para mí salir a la calle,
es todo un artificio.
En mi cuerpo hay dos papeles,
a ambos a veces visto,
a ambos he maquillado,
y ninguno con beneficio.
En el cuarto no estoy solo,
¿con A o con O lo escribo?
con dos hablo y me acomodo,
a dos tengo,
y a ninguno ignoro.
Estando en cama, en sueño eterno
visito a ambos, en el desierto,
con chico y chica al fin me duermo,
y se regresan cuando despierto.

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