Alguien un día
removerá la tierra,
encontrará mis huesos
y el olor que confiesan
abrigado con los versos.
Un cadáver tan lleno de bobadas,
servirá de abono
a esa tierra removida,
unos fallos defectuosos
por completo,
un horror,
en la boca descriptiva.
La roca, despintada,
poco indica,
y un cuervo sobre ella que vigila,
que no se escape mi locura
en pesadillas.
En la frase pondrá un dicho,
dicho o hecho tantas veces,
víctima de amor ,
y por segundos,
de una sociedad que hiere.
Una verde podredumbre,
mugrienta y solitaria,
dará color al suelo negro,
y al cadáver que la cubre,
quien lo encuentre dirá alto,
pobre hombre y su costumbre,
de vivir casi muriendo
y a morir no se acostumbre.

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