viernes, 25 de diciembre de 2015




SIN MOTIVO APARENTE

Lloro,
sin motivo aparente,
como aparentes son,
los suspiros que exhalo,
brotan,
lágrimas transparentes,
transparente el olor,
de mi mesa a mojado,
cae,
sudor frío por la frente,
frente que lleva
a ojos ahogados,
se vuelven casi ,indiferentes,
como indiferente, yo,
para el resto me hallo.

miércoles, 23 de diciembre de 2015


AMOR,AMOR,AMOR…

Amor, amor, amor…
devoto yo,
de tus encantos,
magia negra
que a los cuerdos
enloquece,
y de los locos,
menos cuerdos hace.
Más más y más
pido de ti,
consciente,
que luego
el dolor que causes,
puede herirme
y quien sabe,
quizá ,matarme.
Lo que tú emites,
creas, amor,
ni yo, ni él,
ni otro, ni nadie, hay,
que realice y logre,
que en este espejo,
muerto de encantos
y roto de lamentos,
resalte.
Consigues,
amor, amor, amor,
que estalle de felicidad
y que al minuto,
me derrumbe,
que grite
y guarde a la vez,
el mayor
de los silencios,
eres horroroso,
cuando dueles,
el más hermoso,
cuando cedes,
contrario a ti mismo,
y a mí,
no vuelvas nunca,
pero quédate siempre,
amor, amor, amor.


martes, 22 de diciembre de 2015



HERMOSA PLUMA

En el puesto de una feria
que imitaba a las de antaño,
compré la hermosa pluma
con la que ahora te narro,
el tiempo que gasté
intentando manejarla,
en botes de tinta
 queda reflejado,
base de madera gruesa
la sostiene, en ligero pie,
con suavidad utilizado,
abre sus puntas al aire,
erizada, emite energía
con color ensangrentado,
y el vello de mi mano
también se eriza.
38 centímetros
la vuelven imponente,
y salvaje,
las líneas negras
que la cruzan,
clave de sol firma
el aluminio del que nace,
será que canta cuando escribe
o que suenan las emociones
que en mí comparte.
Tener este prodigio,
entre los dedos,
hace decidir a un escritor
(el que la agarre)
que pida a la inspiración
que se retire.

lunes, 21 de diciembre de 2015

ESPERANZA

Del medio del cemento
surgía una flor amarilla,
lo único que daba belleza
a la pobreza que habita,
el gris entorno, la miraba,
por supuesto, con envidia,
las paredes, desalojadas,
con su frío, la estremecían.
Hermosa y solitaria,
en la penumbra,
una flor nacía,
y no azul, ni rosa, ni blanca,
de color la más llamativa,
en una grieta de espanto
de algún bolsillo caía,
la semilla que fue a dar color
a un mundo que oscurecía.
Ay, rebelde flor,
esperanza resurgida,
no hay mano que te arranque
si tu valor admira,
ni ojos que no se claven,
sobre tus hojas de alegría,
cuando cansan de llorar
y tu embriagas sus pupilas.