lunes, 21 de diciembre de 2015

ESPERANZA

Del medio del cemento
surgía una flor amarilla,
lo único que daba belleza
a la pobreza que habita,
el gris entorno, la miraba,
por supuesto, con envidia,
las paredes, desalojadas,
con su frío, la estremecían.
Hermosa y solitaria,
en la penumbra,
una flor nacía,
y no azul, ni rosa, ni blanca,
de color la más llamativa,
en una grieta de espanto
de algún bolsillo caía,
la semilla que fue a dar color
a un mundo que oscurecía.
Ay, rebelde flor,
esperanza resurgida,
no hay mano que te arranque
si tu valor admira,
ni ojos que no se claven,
sobre tus hojas de alegría,
cuando cansan de llorar
y tu embriagas sus pupilas.



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