HERMOSA PLUMA
En el puesto de
una feria
que imitaba a las
de antaño,
compré la hermosa
pluma
con la que ahora
te narro,
el tiempo que
gasté
intentando
manejarla,
en botes de tinta
queda reflejado,
base de madera
gruesa
la sostiene, en
ligero pie,
con suavidad
utilizado,
abre sus puntas
al aire,
erizada, emite
energía
con color
ensangrentado,
y el vello de mi
mano
también se eriza.
38 centímetros
la vuelven
imponente,
y salvaje,
las líneas negras
que la cruzan,
clave de sol
firma
el aluminio del
que nace,
será que canta
cuando escribe
o que suenan las
emociones
que en mí
comparte.
Tener este
prodigio,
entre los dedos,
hace decidir a un
escritor
(el que la
agarre)
que pida a la
inspiración
que se retire.

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