CUPIDO
Cupido, te robé el arco,
con la flecha
que lanzarías a mi encargo,
te la clavé también,
haciéndote daño,
te dejaste caer, dolido,
agonizando,
el amor es para los dioses,
peor que para los humanos,
más peligroso quizás
cuando lo enfrentamos.
Te arrastré hasta casa,
te encerré en el baño,
ahora grita,
el rubito niño alado,
no te dejaré ir,
he de vengarme del pasado,
como se te ocurre,
siendo ciego,
jugar a tientas a disparos,
tres flechas de oro me encontraron,
mientras ellas,
tres de plomo se quedaron,
solo sabías del amor,
por boca de extraños,
pretendías huir, pero,
te he encontrado,
no supiste elegir bien
a quien le hacías daño,
ahora morirás,
ahí sentado,
no de hambre ni de sed,
lo harás enamorado.

No hay comentarios:
Publicar un comentario