NADIE
SABE
Hay algo que nadie sabe,
pero una muchacha conoce,
un secreto que me guardo,
una verdad escrita a voces.
Visito a mi abuelo en su tumba,
la más hermosa
que el cementerio recoge,
mas antes de verle le escribo,
una carta, en la que me vacío,
para llenarle a él de mis temores,
querido abuelo, eso siempre,
te echo tanto de menos,
aunque sienta tenerte,
extraño tus sabias palabras,
para que me calmen y aconsejen.
Dicha carta es mi forma
de contarle qué sucede,
en mi casa, corazón,
y a su señora,
que es mi abuela,
lo mejor que aun tengo en frente.
Le cuento mis amores,
fallidos todos, pobre hombre,
hasta muerto le disgusto,
pues su nieto no responde
a no confiar en todo el mundo.
Limpio la lápida que le cubre,
con ternura y jabón,
sobre una escalera de llantos,
que tambaleante,
sujeta una cuña de amor.
Cuelo por la rendija,
con sumo cuidado,
el alma que en papel quedó,
y bajo la escalera,
miro la tumba,
hasta otra noticia,
abuelo, u otro amor,
hasta otra ciega locura,
que espero sea mejor.

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