DECADENTE
¡Qué decadente!
Esperar,
a cerrar los ojos
y bajar la frente,
para que escape esta idea
de su bombilla,
que es permanente,
y no hay forma
de deshacerse,
de la hermosa imagen
de su luz amarilla
que trae mala suerte
y en noches, pesadillas,
ni siquiera es fuerte,
no me teme
me engaña
y se acuesta en mis rodillas,
estremece,
el olor a quemado
por un uso imprudente,
calentando una vida
que estaba ya inerte.

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