miércoles, 31 de mayo de 2017



NO PUEDO AMAR
No puedo amar
pensando en que será,
perdóname,
no puedo acariciarte
imaginándome el final,
pero perdóname,
disculpa que mis frases
te adoren,
sin preguntarse dónde irás,
donde iré, mañana,
perdóname ahora,
a mi mente,
que te piensa constantemente
y nadie le dice,
frena,
después puede dolerte,
ni lo he intentado,
sinceramente,
quiero amarte ya,
con miradas y en presente,
y perdóname
que el tiempo me devore,
el tiempo de tenerte,
y decirte bésame,
no vaya a ser
que el mundo acabe
y no haya beso siguiente,
y sea yo después
el que no se lo perdone.



DECADENTE
¡Qué decadente!
Esperar,
a cerrar los ojos
y bajar la frente,
para que escape esta idea
de su bombilla,
que es permanente,
y no hay forma
de deshacerse,
de la hermosa imagen
de su luz amarilla
que trae mala suerte
y en noches, pesadillas,
ni siquiera es fuerte,
no me teme
me engaña
y se acuesta en mis rodillas,
estremece,
el olor a quemado
por un uso imprudente,
calentando una vida
que estaba ya inerte.




PERDIDO LA VIDA
He perdido la vida
como aprendiz,
el tiempo en ella,
amistades, estrellas,
las he dejado ir,
forzado a que se fueran.
Estoy solo, muerto,
¿no te das cuenta?
Pues apesto,
mientras te tapas la nariz.
Camino, a tientas,
respiro,
por eso nadie intenta
entender porque morí.

LOS PENSAMIENTOS
Los pensamientos
me curten el alma,
y mi forma de ser
las experiencias,
los encuentros
que mal acaban,
me arrancan los ojos
y dejan a tientas.
El hambre de amor,
que nunca se sacia,
ruje en la tripa
con todas sus fuerzas,
el puñal que en mi pecho dejaste,
baja un centímetro
cuando me encuentras,
soy el cadáver,
que como respira,
no nota nadie que muere,
nadie le busca asesina.





NADIE SABE
Hay algo que nadie sabe,
pero una muchacha conoce,
un secreto que me guardo,
una verdad escrita a voces.
Visito a mi abuelo en su tumba,
la más hermosa
que el cementerio recoge,
mas antes de verle le escribo,
una carta, en la que me vacío,
para llenarle a él de mis temores,
querido abuelo, eso siempre,
te echo tanto de menos,
aunque sienta tenerte,
extraño tus sabias palabras,
para que me calmen y aconsejen.
Dicha carta es mi forma
de contarle qué sucede,
en mi casa, corazón,
y a su señora,
que es mi abuela,
lo mejor que aun tengo en frente.
Le cuento mis amores,
fallidos todos, pobre hombre,
hasta muerto le disgusto,
pues su nieto no responde
a no confiar en todo el mundo.
Limpio la lápida que le cubre,
con ternura y jabón,
sobre una escalera de llantos,
que tambaleante,
sujeta una cuña de amor.
Cuelo por la rendija,
con sumo cuidado,
el alma que en papel quedó,
y bajo la escalera,
miro la tumba,
hasta otra noticia,
abuelo, u otro amor,
hasta otra ciega locura,
que espero sea mejor.
ME FABRICO
Me fabrico mensualmente,
una ampolla pequeña
equivale a mi suerte,
otros nacen enteros,
yo autocompleto  mi cuerpo
hasta que pasa el efecto
de ese mes permanente.
Cuando encuentre el color
de mi barba, modelo perfecto,
el día que me mire
y no me reinvente,
mutaré,
habrá callos de los pinchazos,
en mi cerebro,
de los golpes por sistema
en cara y pecho,
¡deme un diagnostico!
“disforia de género”
seamos francos y sinceros
disforia de vivir
es lo que tengo.



ERROR GRANDE
Error grande,
el cometido por la ganas de tenerle,
de dejarme llevar por costumbres,
sin existir ya fuego al verle.
Error la ilusión,
auto fabricada de engañarme,
al sostener lo ausente,
error creer dolor,
en cada herida,
cuando lo que duele,
es entera la vida.
Error convencerme,
es ella y será siempre,
perder la personalidad
en instantes breves,
no ver la realidad
ni enseñarle a verme,
que la quería,
pero no la necesitaba.
Error grande
sentir amor, amor del bueno,
del que hace llorar
y se escriben cuentos,
error grande,
quererte como a nadie,
y que eso
un problema resultase,
al saber tu
que aunque me rompieses,
estaría, sin cuestionarte.


TARDE
Tarde,
tarde me di cuenta,
que era en tus besos
donde hallaba las respuestas.
Tarde,
tarde me di cuenta,
que en tus abrazos encontraba
la vida que me resta.
Tarde,
tarde me di cuenta,
que eran tus palabras
las que me entregaron fuerza.
Tarde,
tarde me di cuenta,
que era tu cara la que veía
cuando había algún problema.
Tarde,
tarde me di cuenta,
que no te separabas
ni aun pidiendo que te fueras.
Tarde,
tarde me di cuenta,
que en tus manos revivía
cuando acariciaban mis ideas.
Tarde,
tarde me di cuenta,
que me llenaba de alegría
esperarte tras la puerta.

Tarde,
tarde me doy cuenta,
que ahora es imposible
esperar que tú lo entiendas.