EL ALGO
Hay algo que nace, llevas dentro, te
mece y acuna, cuando la calma sostienes. Te mira, sabes que lo tienes, ¿no lo
conoces?, es algo inmenso, profundo, una adivinanza hermosa. Una presencia
etérea e inhumana, un súper poder que te da fuerza o también te la puede
quitar, eres débil a su sombra, es noble, una locura ciega que deseas que esté
ahí cuando falta, y cuando sobra rezas que no te torture y se retire. Algo
fugaz, brillante como una estrella, como el péndulo hipnotizante, envolvente,
alucinante, mordaz, sencillo, absorbente y delirante, discreta, sobre todo,
discreta y muda. Un pequeño detalle tan
grande…sencillez, en una cara, un rostro nada más, en el que el mundo se para,
te lo roba, a veces, o te entrega otro para indagar. Escudo protector, burbuja
de hierro para pasear, ¿sabes ya a que me refiero?, el algo que te invita a
pensar, te enseña a soñar y protege, un ir y venir de sensaciones, de
sentimientos sin nombre, sin precio, te da alas para que vueles, impulso para
flotar, aire para mantenerte, aire para suspirar. Te hace emocionarte y te hace
llorar, es amigable, la que más, dañina cuando hiere, huele a libertad, color
de luna, estremece, apasiona, doblega y perdona. Pobre de aquel que le falta, pues no lo
respira, no conoce batallas ganadas ni perdidas, de bondad, de volar, de amor
incondicional, ahora lo sabes… pobre de aquel que le falte la mirada de una
madre.


